¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
El aprendizaje no se mide, se construye en un ambiente de interés, en donde los saberes adquiridos por los estudiantes lo deben aplicar y utilizar en su vida cotidiana. El aprendizaje no se puede centrar en unas simples preguntas o contenidos cualesquiera, sin una orientación y sentido claro y determinado. El aprendizaje es complejo, los estudiantes aprenden y reciben información de diferente manera, algunas veces sus aprendizajes no son significativos, son tan abstractos que no lo pueden aplicar y utilizar en su vida personal.
Formar jóvenes, es todo un proceso de actitudes, conocimientos y aprendizajes. No es fácil de aprender desde cualquier enfoque de enseñanza, ése debe de ser el punto de partida y reto para el docente que debe engarzar a sus alumnos a que se apropien del aprendizaje y lo hagan suyo y construyan nuevos conocimientos a partir de los previos.
Al principio la forma de enseñanza eran unilateral y el aprendizaje era memorístico, pero las necesidades, los intereses, los cambios tecnológicos, sociales, educativos, etc. han obligado al ser humano a ir mejorando su forma de cultivarse para enfrentar la vida.
Los adolescentes son tan complicados y difíciles de entender, como entender que hay vida en otro planeta. No es suficiente enseñar a nuestros alumnos dictándoles una serie de conceptos y datos y pretender que los asimilen tal como nosotros queremos, la educación de hoy ha cambiado y los docentes deben de adoptar el cambio para beneficio de nuestros estudiantes. No es fácil adaptarse a esta evolución, pero la sociedad, el entorno y el mismo alumno van a salir favorecidos, sí logramos comprender, que el aprendizaje debe ser real, aplicable, verdadero, es decir, significativo y constructivista. Debemos cambiar de actitud y tener disposición para crear nuevos escenarios de aprendizaje, que favorezcan la transmisión de conocimiento y fomentar el desarrollo de las potencialidades del estudiante., aprender de nuestros errores y también disfrutar de nuestros aciertos.
El conocimiento se debe de aprehender, hacerlo nuestro, tenemos que adueñándonos del saber que debe ser significativo y relevante para construirnos y perfeccionarnos, sin importar la forma, la técnica o método
No solo somos facilitadores del aprendizaje, también nos convertimos en aprendiz, en el momento que nuestros alumnos nos proyectan un tipo de información y conocimiento que desconocíamos, de igual forma se convierte en un aprendizaje significativo para el alumno.
